Mostrando entradas con la etiqueta Neurología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neurología. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de febrero de 2017

¿Cómo se evalúa y diagnostica el TDAH?

Si el otro día hablábamos de los distintos enfoques a la hora de tratar el TDAH (ADHD en inglés), hoy me gustaría comentar cómo se evalúa y diagnóstica este trastorno cuando hay sospechas o indicios de que pueda sufrirlo un menor en edad escolar, cómo debemos proceder y qué instrumentos y técnicas podemos usar para ello.

En este caso nos interesa no solo saber como afecta el TDAH al menor, sino cómo interacciona el trastorno con sus propias características personales, cómo afecta a su desarrollo evolutivo y cómo lo hace en cada contexto en concreto (familiar, social, escolar, etc).

Empezaremos a recabar los citados datos cuando nos llegue una demanda que exponga el problema. Primeramente es conveniente informar a la familia del menor sobre los pasos que pueden seguir en estas situaciones, para luego empezar la exploración con una entrevista a los progenitores, mediante la cual conoceremos en líneas generales la situación del menor. Tras ello deberemos evaluar sintomatología más concreta, para lo cual usaremos técnicas e instrumentos adaptados a las características del paciente, siendo la más relevante la edad del menor.

En el caso de tener que evaluar a un menor que aún no cursa primaria basaremos la exploración en el análisis del contexto familiar, el estilo educativo parental y la interacción del menor con el resto de la familia. Por supuesto, también es necesario tomar nota de las características del menor en sí, como su capacidad de atención, conducta motora, hábitos de sueño, alimentación, adaptación a los diversos contextos, funcionamiento cognitivo, capacidad de expresión oral y escrita, así como matemática, todo ello por supuesto teniendo en cuenta su edad.

En cambio si nos encontramos ante un menor que ya cursa estudios de primaria o incluso secundaria, deberemos atender, además de todo lo mencionado antes, también a su desarrollo emocional, autoestima, habilidades sociales y desenvolvimiento social.

Para todo ello, no solo utilizaremos la mencionada entrevista familiar, también requeriremos diversas escalas y pruebas específicas que además deberán además ser usadas para recabar información del entorno escolar y del propio menor.

Respecto al menor, es importante el análisis funcional de su conducta, para lo cual deberemos contar con el apoyo del profesorado. Entendemos por análisis funcional de las conductas la descripción de aquellas que sean relevantes al caso, de sus características, la frecuencia con que se dan, su duración y si es aplicable también su intensidad. Para ello deberemos informar antes al profesorado sobre como se debe efectuar este tipo de registro. Complementariamente, será buena idea analizar también cómo realiza el menor sus tareas escolares, su espacio de trabajo, así como la forma de estructurar sus escritos y redacciones.

Lógicamente, necesitaremos usar pruebas específicas para valorar la situación del menor y concretar la problemática que pueda o no sufrir. Requeriremos instrumentos que midan su capacidad de atención, si presenta hiperactividad y/o impulsividad, funciones ejecutivas, capacidad intelectual, de lectoescritura, cálculo, y la posible afectación emocional o conductual que presente.

Para evaluar la tríada de síntomas que caracterizan el TDAH tenemos a nuestro alcance diversos tests y escalas. Comentaré brevemente algunos:
  • D2 Test de atención: Se trata de un test breve, que se puede realizar en unos diez minutos y que mide nueve aspectos de la capacidad atencional, pudiendo aplicarse a partir de los ocho años.
  • EDAH Evaluación del TDAH: Prueba breve cuyo fin es evaluar, en menores de seis a doce años, la presencia o no de los síntomas característicos del TDAH y otros trastornos de conducta relacionados.
  • Test de Caras: Este test evalúa mediante ítems gráficos la capacidad de atención y percepción en menores de seis a dieciocho años. Destaca la brevedad con que puede aplicarse, en menos de 5 minutos.
  • EMAV Escala Magallanes de Atención Visual: Como su nombre indica, se trata de una prueba visual que evalúa la atención y diversas funciones de la misma. La prueba tiene una duración de media hora y es aplicable a menores de cinco a dieciocho años.
  • EMIC, Escala Magallanes de Impulsabilidad: Prueba informatizada aplicable a partir de los seis años y que mide la impulsividad, como su nombre indica, en unos veinte minutos.
  • CPT de Conners: Las diversas versiones de esta prueba informatizada evalúan en menores de más de ocho años la capacidad para realizar tareas de forma sostenida en el tiempo, y por tanto la capacidad de atención del sujeto. Tiene una duración de quince minutos, y está especialmente recomendada para casos de TDAH.
  • TOVA, Test de Variables en la Atención: Indicada para realizar un seguimiento del efecto positivo o negativo que está teniendo la medicación en cuanto a la atención en menores a partir de los cuatro años. Dura poco más de veinte minutos.


Para valorar otras áreas disponemos así mismo de otros instrumentos:
Como pruebas alternativas, si consideramos que es posible que el paciente presente otras sintomatologías asociadas, deberemos usar instrumentos de evaluación más específicos. Algunos ejemplos:
Lógicamente, la recolección de datos mediante entrevistas y pruebas psicométricas debe ir seguida de su contraste con los criterios para el diagnóstico del trastorno que figuran tanto en el DSM-V como en el CIE-10. No olvidemos que además del trabajo de exploración que realiza el profesional, la recogida de datos antes de emitir diagnóstico debe contrastarse con lo observado por los padres y profesores del menor. Para ello también disponemos de diversas escalas y cuestionarios que comentaremos en futuras entradas del blog para no extendernos demasiado hoy.

Un aspecto importante de la evaluación psicológica es que esta debe ser dinámica, por lo que debemos ir adaptándola al caso según avancemos en él. No podemos esperar tener bastantes datos como para emitir un diagnóstico en un solo día, y de la misma forma es de asumir que no realizaremos una sola entrevista, pues muy posiblemente a lo largo de las sesiones surjan nuevas dudas que cabrá esclarecer para realizar una mejor intervención.

Además, es imperante constatar los datos que se obtienen en las escalas mediante la observación directa y los informes de los progenitores/maestros, pues estas no sirven por sí solas como base única para el diagnóstico, siendo necesarias la evaluación clínica y las entrevistas como apoyo. Hecho esto, nos centraremos en detalles específicos que puedan merecer nuestra atención, ya sean estos conductas o síntomas concretos.

Sólo llegados a este punto será cuando podamos interpretar toda la información obtenida y emitir mediante ella una diagnóstico claro. Para ello eso sí, es necesario tener siempre presente otros trastornos o condiciones que puedan causar efectos similares, para evitar así el diagnóstico erróneo. Dicho diagnóstico, claro está, al igual que las pruebas realizadas deberá estar adaptado al individuo, por lo que deberemos resaltar en que aspectos el menor se ve más afectado y en cuales menos. Por ejemplo, no todos quienes padecen TDAH presenten hiperactividad (o impulsividad, o inatención) ni en todo caso la sufren con la misma intensidad.

Un aspecto a tener en cuenta es que a día de hoy no existe ninguna prueba médica que garantice el diagnóstico certero, siendo necesarias diversas sesiones con el menor, con los padres e incluso con los maestros, usando herramientas como las descritas para poder evaluar y reevaluar el estado del niño y su adaptación al medio.

Una vez emitido diagnóstico, prepararemos un plan de intervención que se ajuste a la problemática presente, a lo largo del cual deberemos tomar buena nota de la evolución del sujeto para mejorar aquellos aspectos que lo necesiten, buscando por supuesto obtener los mejores resultados posibles. Como último, debemos recordar que los efectos del TDAH no son estáticos, por lo que el propio diagnóstico debe ser dinámico y dimensional, cambiante con el paso del tiempo y el desarrollo evolutivo del niño.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Como ganar cualquier discusión usando neurogalimatías pseudocientíficos

El siguiente texto en cursiva es una traducción libre del artículo "How to win any argument: pseudo-scientific neuro-gibberish", publicado en el peridódico The Guardian y escrito por Jules Montague.

Si lo que quieres es ganar una discusión, prueba a hablar usando neurogalimatías, jerga irrelevante que alude a la terminología neurocientífica aun sin aportar información real, de esta manera tus afirmaciones serán mucho más convincentes, según la investigación llevada a cabo por las Universidades de Villanova y de Oregón.

Los investigadores dieron a un grupo de 385 estudiantes breves descripciones de fenómenos psicológicos, incluyendo reconocimiento facial, memoria espacial y estados emocionales, cada una acompañada con explicaciones superfluas que usaban términos neurocientíficos, de ciencias sociales, o de física. La terminología neurocientífica como "cortex prefrontal" o "circuito neuronal" por ejemplo, fue puntuada por los sujetos como la más convincente, incluso cuando la información que aportaba no profundizaba en el tema o siquiera estaba relacionada con él. Los autores concluyen que los participantes consideran la neurocientífica como la explicación más probable en cuanto a los fenómenos psicológicos se refiere, incluso cuando esta realmente no aporta nada.

De lo dicho anteiormente, podemos deducir que si queremos jugar sucio podemos usar la neurojerga para ganar las discusiones.

  • Usa la palabra neuroplasticidad: Una frase de ejemplo sería "He cambiado mi forma de pensar acerca de ello gracias a que la neuroplasticidad de mi cerebro ha creado nuevas conexiones neuronales". La neuroplasticidad es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para responder a los estímulos recibidos reorganizando su estructura, funciones y conexiones. Sin embargo, la neurociencia aun no ha logrado explicar porqué pensamos lo que pensamos, ni cómo lo hacemos realmente.
  • Habla de la activación de la corteza insular aunque no venga a cuento: Por ejemplo "Sabemos que la gente adora los iPhones ya que cuando se observa el comportamiento del sistema nervioso durante su uso vemos como la ínsula se activa". Suena genial, y estamos cansados de ver titulares de prensa similares, cuando en realidad no significa apenas nada. La ínsula o corteza insular se activa en un tercio de los estudios que usan IRMf, independientemente de lo que estén haciendo los sujetos o si les gusta o les deja de gustar.
  • Recuerda hablar de las virtudes casi mágicas de las neuronas espejo: Un ejemplo, "Las neuronas espejo son la base de la empatía humana, y por tanto de la cultura y la civilización humanas". Fastuoso, pero no hay por donde cogerlo. Las neuronas espejo efectivamente se activan cuando un individuo ve a otro realizar una conducta... pero no ha sido demostrado que esto suceda en seres humanos, tan solo en primates.

En resumen, si puedes añadir hipocampo o giro fusiforme al final de cualquier frase, es posible que ganes la discusión de turno.

Y tras este interesante texto que he querido compartir con vosotros, querría reflexionar un poco acerca de él. Lo primero que me viene a la mente es la ingente cantidad de prensa no especializada y noticiarios televisivos que se hacen eco de no-noticias y en lugar de presentar los avances científicos como lo que son, que no es ni mucho menos poco, en un formato que sea apetecible para su público para así formar a la población y mantenerla verdaderamente informada, lo que hacen es inflar los titulares y sacar sus propias conclusiones, normalmente infundadas pero mucho más vistosas, y hacerse eco de charlatanes disfrazados de científicos a los que además se les atribuye la etiqueta de "la ciencia ha demostrado", como si toda la comunidad científica se hubiera puesto de acuerdo. 

Si estos titulares fueran ciertos el ser humano dispondría probablemente de los secretos más escondidos del funcionamiento de este universo nuestro desde hace ya tiempo. Lo peor es que existen pocos programas televisivos serios dedicados a la ciencia en general o a disciplinas particulares, y los que hay tienden a ser bastante desconocidos. En prensa podemos encontrar muchas más publicaciones dedicadas a ello pero las que podemos encontrar en quioscos no pasan del Quo o el Muy Interesante.

Si se me permite la inferencia, esto a la larga hace que el espectador/lector medio posea un bagaje científico muy superficial, que le hace capaz de mencionar conceptos como los citados, neuronas espejo, ínsula, circunvolución, etcétera. Los mencionan, sí, y entienden a nivel muy básico cual es la función de cada uno de estos elementos, pero no deja de ser un conocimiento plagado de errores y desinformación.

Entiéndase aquí que no pretendo que el ciudadano medio tenga un amplio conocimiento de toda disciplina científica existente, sería imposible. Pero los medios no especializados deberían ser conscientes de lo que pueden y no pueden hacer, y tener en nómina a un equipo científico que les "traduzca" las notícias científicas para así publicar titulares serios y artículos verídicos, sin sensacionalismos. Pero ¿a quién quiero engañar? Vivimos en la época del clickbait, el anzuelo de clics, una práctica consistente en crear titulares lo más vistosos posibles para generar cuantas más visitas posibles, sin tener en cuenta que sean acertados o siquiera sean ciertos. Periodismo del s.XXI, me temo.

Emm... no.

Así pues, recae sobre el propio ciudadano la tarea de ser consciente de la situación, y tener claro que sabemos y que no. Leer tres o cuatro párrafos en un medio no especializado que habla sobre neurociencia no nos convierte en neurólogos, y por tanto tendríamos que cuidarnos de hablar después como si fuésemos expertos. Me pongo a mí mismo como ejemplo, leo bastante acerca de física cuántica, es un tema extremadamente curioso, pero en la vida se me ocurriría pensar que realmente sé algo de este tema. El saber científico se forja con tiempo, dedicación y esfuerzo, y cambia día a día, siendo pocas las veces en que un descubrimiento o invención es tan drástico que revoluciona su campo de la noche al día.

Eso sí, si queremos quedarnos con el otro, seguro que mediante los neurogalimatías lo conseguimos.

Fuentes:
How to win any argument: pseudo-scientific neuro-gibberish, por Jules Montague
Superfluous Neuroscience Information Makes Explanations of Psychological Phenomena More Appealing, por Diego Fernandez-Duque, Jessica Evans, Colton Christian, and Sara D. Hodges.
The Neurons that Shaped Civilization, por Vilayanur Ramachandran.

jueves, 15 de diciembre de 2016

¿Por qué y cómo son diferentes los adolescentes?


Cuando los niños crecen, antes de ser adultos han de ser adolescentes. Su actitud y conductas cambian, dejando de ser tan infantiles pero aún así no pensando igual que los adultos. Por ello puede ser un tanto complejo definir qué y cómo es ser adolescente, pero hay ciertas características muy comunes entre esta población y hoy hablaré de ellas. A continuación, veamos qué podemos esperar cuando tratamos con un hijo o alumno adolescente y cómo sacar el máximo provecho de ello.

Se arriesgan más

En el presente texto veremos como los adolescentes tienden en general a correr más riesgos, poseen menos autocontrol, duermen más horas, tienen más dificultades en su gestión emocional y se ven más afectados por la presión social. Hablemos primero de esta tendencia a arriesgarse más, característica que puede hacer que parezcan más impulsivos o menos inteligentes, aunque la realidad es mucho más compleja.

En diversos estudios se ha demostrado que cuando no se conocen las probabilidades de éxito los adolescentes son más proclives a arriesgarse que un adulto. Aquí lo importante no es solo esa conducta distinta sino también el motivo tras ella, la ambigüedad. Y es que este "valor adolescente", por llamarlo de alguna manera, no tiene que ver con falta de raciocinio, delirios de grandeza o dificultades para calcular las probabilidades, siendo el motivo de origen neurológico.

Hemos de tener en cuenta que los adolescentes no son adultos, e igual que su físico aún está en desarrollo, también lo está su sistema nervioso. El área prefrontal del córtex cerebral, en su caso, no ha alcanzado su máximo esplendor, y siendo esta zona del cerebro la que se ocupa de controlar nuestras conductas y reflexiones, es normal que su forma de tomar decisiones sea distinta a la de un adulto.

Aunque nuestro primer pensamiento sea lamentarnos ante esta forma de ser de los jóvenes y no veamos otra opción que esperar a que lleguen a la mayoría de edad, lo cierto es que debemos pensar que esta es una oportunidad única en sus vidas. Toda característica humana y también las que se dan en nuestro desarrollo tienen una razón evolutiva de ser y este patrón de pensamiento no podía ser la excepción. Una persona que toma riesgos aprende más rápido las consecuencias de cada uno de sus actos, las relaciones naturales entre elementos y la forma de funcionar del mundo.

Por tanto resulta muy interesante aprovechar esta circunstancia en el ámbito académico, dejándolos arriesgarse y tomar sus propias decisiones, animándoles a ello pues antes habremos hecho de la clase un entorno seguro para ello, de modo que en ella puedan asumir retos que los pongan a prueba y les hagan cuestionarse la materia de estudio. Se trata de fomentar su propia curiosidad dejando que exploren su entorno, un entorno que previamente hemos delimitado para que no corra ningún riesgo su integridad física ni moral.

Sobre esto último, hay que tener en cuenta que uno de los mayores lastres en el progreso individual y social es el miedo al fracaso, pues supone la pérdida de tiempo y recursos en una causa perdida. Sin embargo, si dejamos claro al alumnado que en clase los errores no les restarán nota sino que servirán para que el grupo mejore y aprenda, la actitud de la clase puede cambiar radicalmente.

Les faltan horas de sueño

Numerosos estudios indican que los adolescentes tienden a necesitar más horas de sueño que los adultos, y aunque esta cantidad varia mucho entre individuos no es sorprendente que los hábitos para dormir cambien mucho desde la infancia hasta la juventud y luego la adultez.



Esta variación es producida por la hormona melatonina, la cual se genera en mayor cantidad conforme se va acercan la hora de dormir, pero esta aparición se retrasa más en el cerebro adolescente y es por esto que no se encuentran cansados hasta mucho más tarde. Ahora ya sabemos cómo es que los jóvenes aguantan toda la noche en vela, pero ¿no es cierto que luego no logran despertarse al llegar la mañana? Esto también es cierto y es en gran parte debido a que hemos estructurado nuestra sociedad entorno a los horarios, por lo que tanto si hemos dormido como si no debemos levantarnos a cierta hora, pero la realidad es que a muchos adolescentes les convendría tener un horario propio, un día de al menos 27 horas en lugar de 24.

Una vez más, nos encontramos ante una característica aparentemente negativa y ante la que no cabe más que resignarse. No obstante, precisamente por la importancia que tiene dormir lo suficiente debemos recalcarla a nuestros jóvenes, explicarles los efectos de un buen sueño en nuestro cuerpo y mente, ayudarles en la medida en que podamos, dándoles consejos sobre relajación y recomendando hábitos que favorezcan el descanso, indicando que actividades nos activan más y cuales nos relajan antes de la hora de acostarse.

 Acerca de la dificultad para interpretar las emociones

Una vez más, debido a que el córtex prefrontal se encuentra todavía en desarrollo, los adolescentes no pueden interpretar las emociones de la misma forma que lo harán cuando termine su crecimiento. En esta ocasión nuestro sistema nervioso delega funciones en el sistema límbico, que funciona de una forma más instintiva y menos racional, por lo que comete más errores en tareas socialmente complejas como esta y además puede reaccionar más intensamente de lo que debería.



Esta característica, quizás la más conocida de la población adolescente, no puede ser solucionada excepto esperando a que termine el desarrollo del menor. Lo recomendable es la paciencia y tener claro que aunque a veces parezcan adultos y quieran ser tratados como tales, en realidad no lo son. Puede ser útil mientras tanto el entrenamiento en metacognición o pensamiento crítico, incluyendo aquí la inteligencia emocional, buscando con ello no solucionar problemas inmediatos sino formar al adulto del futuro.

Falta de autocontrol

Otra característica bien conocida es la dificultad para controlar sus impulsos, diciendo y haciendo lo que piensan sin más, al menos si los comparamos con la población adulta. Este tipo de conductas aparecen sobre todo cuando se encuentran en tensión, y tienen su origen tanto en la falta de desarrollo en la corteza cerebral como en la mayor necesidad de los jóvenes de encontrar estímulos novedosos y recompensas más inmediatas.

El autocontrol se puede entrenar, pero ya adelantamos que debido a las limitaciones neurológicas es complicado. Una buena idea es hablar con los jóvenes en cuestión acerca de que elementos les distraen y alteran, para luego buscar de forma conjunta como limitar su efecto, siempre dentro de nuestras posibilidades.

En conclusión

Todo lo dicho pretende ser una ayuda para padres y profesores pero por supuesto no se trata de una guía extensa ni de métodos infalibles. La realidad es que ser adolescente es duro, pues hablamos de una época de nuestra vida en que nos enfrentamos a algunos de los mayores retos que deberemos afrontar, tendremos que tomar decisiones que nos marcan para siempre y todo ello cuando nuestra mente aún no ha terminado de desarrollarse.

A los adolescentes se les pide que se comporten como adultos, que entiendan todos los retos y tareas que mencionábamos, pero no siempre vamos a conseguir que entiendan la importancia de estos eventos. Resulta de vital importancia que padres y profesores se impliquen e intenten ayudarles en lo que puedan, guiándoles a través de estos años difíciles para que cuando sean adultos logren sus metas y no tengan que echar la vista atrás y lamentarse de lo que hicieron o lo que no.

Fuentes:
A Social Neuroscience Perspective on Adolescent Risk-Taking
The mysterious workings of the adolescent brain
National Sleep Foundation
Sleep your way to success
The stimuli drive the response: an fMRI study of youth processing adult or child emotional face stimuli.
Inside the teenage brain
The Teenage Brain: Self Control

jueves, 21 de julio de 2016

Distintas drogas, distintos efectos

Las drogas son uno de esos temas que siempre rondan las conversaciones entre amigos, ya sea para hablar de experiencias, preguntar con curiosidad o cargar contra ellas. Por tanto se dice mucho sobre ellas y esto es paradójico teniendo en cuenta que prácticamente nadie las entiende realmente.

Cada sustancia de hecho es distinta  las demás e incluso las que son derivas de un mismo producto pueden tener propiedades y efectos muy diversos. Hablemos un poco de ellas, pues la información es poder.

Como el principal efecto de las drogas son los cambios en nuestra percepción y procesamiento cognitivo, es apropiado que sean estudios de IRM los que nos muestren como nos afecta cada una de ellas.

Psilocibina (alucinógenos): Esta sustancia es la responsable de la capacidad psicoactiva de muchas drogas y la podemos encontrar en más de 200 especies de hongos, conocidos muchos de ellos como "setas alucinógenas". Al encontrarse de forma natural son una de las drogas más antiguas que se conocen y por ello arrastran una larga historia al haber sido usadas por chamanes, brujos y demás. Quizás por ello las rodea una extraña mística y no son pocos los que los prueban esperando experimentar un viaje astral, la aparición de algún espíritu o ente, premoniciones o simplemente una experiencia extraña que poder contar.


La realidad es que la psilocibina no solo abre puertas oculta en nuestra mente, sino que además las cierra, ya que detiene la actividad en determinadas zonas de nuestro cerebro. Eso si, al hacerlo se activan algunas conexiones en momentos en que normalmente no deberían, lo que produce los efectos anómalos como la sinestesia. Hasta aquí la parte divertida, pues cabe destacar que pese a que no se puede aseverar aún los efectos que pueden tener a nivel neurológico o psicológico permanente, si que es cierto que no son pocos los que relatan experiencias negativas al haber tomado estas sustancias. Son los llamados "malos viajes" donde el consumidor ve seres amenazantes, peligros por doquier y su mente entra en un estado de alerta intenso pues esta aumenta con la confusión al ser los estímulos recibidos totalmente caóticos, impredecibles y muy reales. Reales no en el sentido de que existan sino que al ser creados por la propia mente del consumidor difícilmente este puede distinguir la realidad de lo ficticio. Al fin y al cabo es muy complicado discutir con uno mismo.

Marihuana: Los archiconocidos "porros". El cannabis produce cambios importantes en el cerebro de quienes lo consumen, además de los cambios que produzca el tabaco con el que casi siempre suele ir de mano. Esta sustancia afecta a la corteza orbitofrontal, encargada de procesar las emociones, empequeñeciéndola aunque aumentando las conexiones en esta zona. Aunque esto parezca contradictorio, parece ser que el segundo efecto es un intento de nuestro cuerpo por compensar las conexiones perdidas. El consumo habitual acaba generando dependencia y aunque esta tarda más que con otros sustancias, su uso es tan habitual que poco a poco se puede ir apoderando del consumidor, afectándole a nivel psicológico y físico, pues no olvidemos que normalmente se consume fumada.


Cocaína: Derivada de las hojas de coca. Una droga muy potente y peligrosa, pues tarda apenas unos segundos en hacer efecto. Genera una sensación muy intensa de euforia y energía, al aumentar antinaturalmente la dopamina presente en nuestro sistema nervioso. Lógicamente este efecto hace que sea extremadamente adictiva, y para que nos hagamos una idea de hasta que punto esto es así, cuando se ha testado en animales de laboratorio estos dejan eligen siempre la cocaína antes que la propia comida hasta llegar al punto de morir de hambre.

Además, estas sensaciones quedan registradas muy intensamente en nuestra memoria, pues las emociones son el principal factor para crear memorias duraderas (por eso recordamos mucho mejor las sensaciones que tuvimos en ciertos momentos que los detalles en otras que vivimos sin más, sin alegría o tristeza) y es por ello que el consumidor puede quedar enganchado de tal forma que solo con mencionar la sustancia le pueden entrar ganas, con lo cual los traficantes lo tienen muy fácil para venderla a un cliente que repite. Supongo que de ahí viene la frase "la primera es gratis".


Por supuesto, habría que hablar de los cambios a nivel físico que son muy importantes y graves, con lo cual peligra la vida del usuario con cada toma, sobretodo teniendo en cuenta que se suele mezclar con otras sustancias. En general, el consejo es evidente: No toméis cocaína.

Quedaría hablar de otras muchas sustancias pero prefiero dejarlas para otra entrada bien por ser tan conocidas y con tanta historia que merecen ser explicadas a parte (alcohol, heroína), bien porque son de reciente creación o poco conocidas y sería necesaria una explicación más detallada (desomorfina o krokodil).

miércoles, 1 de junio de 2016

Trasplante de cuerpo ¿podemos?, ¿debemos?

Hoy, 1 de Junio, es el día de los de órganos y tejidos. Por ese motivo me gustaría hablar de un tema candente: el trasplante de cuerpo, también conocido como trasplante de cabeza. Este segundo término es el más usado pero en mi opinión no tiene mucho sentido, pues lo que se pretende es unir la cabeza del receptor en un cuerpo entero que ha sido donado. Si no conocíais la existencia (hipotética) de este tipo de operaciones quizás os habéis quedado con la boca abierta.

Futurama, Doctor Who y muchas otras se han planteado en sus guiones que pasaría en el futuro con aquellos cuyos cuerpos no pudieran resistir más, mientras que sus cabezas sí. Puede que ninguna acertara.
Y es que ni las series de ficción más atrevidas habían imaginado una operación de este calibre. Por supuesto aún no se ha realizado, al menos no con humanos, ya que aunque unir la cabeza a un cuerpo nuevo no es complicado, pero sí lo es unir el sistema nervioso que recordemos que no reside por entero en el cráneo humano.

A día de hoy la realidad es esta, se plantea que en breve esto será técnicamente posible y aunque sus más fervientes defensores dicen que en apenas un año sería viable, la mayoría de la comunidad científica opina si llega a conseguirse tardaremos mucho más. No obstante, al ritmo desorbitado al que avanza la ciencia, yo estoy convencido de que tarde o temprano lo veremos (quizás nosotros no, pero puede que nuestros hijos si).

Tampoco pretendo explayarme en los pormenores de la operación en sí, ya que lo que me interesa es el aspecto más moral y psicológico del asunto en cuestión. Imaginemos que sabemos a ciencia cierta que la operación es posible, que tenemos lo medios y que de alguna manera conseguimos un donante de cuerpo entero (esto último sería otro tema a plantearse, por cierto).

La última pieza de este puzle orgánico sería un receptor para el cuerpo, digamos alguien que sufre alguna enfermedad o accidente que ha dejado su cuerpo imposibilitado o bien que sufre una enfermedad terminal que se podría evitar con el trasplante. Otra posibilidad planteada serían receptores que sufran disforia de género.


Y ahora viene a donde quiero llegar. Tendemos a pensar que nuestro Yo reside en la mente, en el cerebro, pero esto no es del todo correcto. Pensemos que nuestro cerebro interacciona con un sin fin de sustancias químicas que nuestro cuerpo produce y que no serán iguales nunca entre dos individuos. Por decirlo sencillamente, nuestra forma de ser se condiciona parcialmente por nuestro cuerpo. No solo eso, sino que nuestros rasgos faciales, altura, peso y un largo etcétera también nos harán ser de una forma u otra, e incluso influye en como nos tratan los demás, cosa que a su vez nos vuelve a influir en nuestra personalidad y así se crea el efecto aquel de la pescadilla que se muerde la cola...
Imaginemos por un momento la sensación de mirarse al espejo y no reconocernos
En suma, queramos o no somos una mente unida a un cuerpo y los demás así nos ven. No me estoy posicionando ni a favor ni en contra de la operación de trasplante de cuerpo, aunque si tuviera que hacerlo probablemente estaría más a favor que en contra. Tan solo digo que antes de realizar este tipo de operaciones deberemos meditar un poco en las consecuencias para el receptor, ya no a nivel físico (le esperará una larga temporada de rehabilitación) sino a nivel psicológico. Probablemente requerirá consejo continuo de un equipo de especialistas en la materia (lógicamente, a día de hoy nadie es especialista en una materia que aún no existe), mucho apoyo emocional y compresión a raudales por parte de su familia y amigos.

Resumiendo, si algún día se realiza este tipo de operación, más nos vale preparar no sólo el material de cirujano, sino también prepararnos para atender al inevitable shock que sufrirá el paciente.

miércoles, 13 de enero de 2016

Tras las Navidades: Neuromarketing

Quizás os habéis dado cuenta de que el blog no ha sido actualizado en todas las navidades (o quizás estoy siendo demasiado optimista y nadie se ha dado cuenta!). Esto es por que decidí que sería mejor no acercarse al ordenador durante estas fiestas y he de decir que creo que fue una buena decisión. Ahora, acabadas ya las navidades, tengo una larga de listas sobre temas de los que me gustaría hablar, temas que me veían a la mente estos días y que no me gustaría dejarme en el tintero. Primero que todo, y en parte como introducción al resto de entradas que han de venir, me gustaría hablar un poco de los anuncios.

Es un tema difícil de evitar, pues si los anuncios ya son omnipresentes en general, en navidades nos asaltan sin piedad para lograr que compremos, que consumamos, cuanto más mejor: Colonias, juguetes, dulces... cada sector poblacional tiene su producto que será anunciado hasta la saciedad durante estas fechas. Como viene siendo habitual, aplicaremos el prisma psicológico para analizar la ciencia del marketing, porque sí, señores y señoras, tras el marketing hay ciencia y no precisamente poca.

El marketing es el conjunto de estrategias ideadas para que el público quiera consumir el producto que se le ofrece. Cuando el marketing nació, bastaba con un eslogan sencillo pero con gancho, una melodía pegadiza (los famosos jingles) o un logotipo vistoso. Cuando estas técnicas demostraron ser mucho más eficaces de lo que algunos esperaban, no tardaron en generalizarse y por tanto empezó una especie de guerra armamentística en versión publicitaria. Cada anunciante buscaba encontrar nuevas técnicas, más eficaces que las de la competencia, para así vender más que el resto. Un buen ejemplo serían los ya famosos mensajes subliminales:
Mmm... de repente me apetece ver futurama OTRA VEZ

Y así se fueron ideando un montón de técnicas que aún hoy se usan y funcionan, pese a que todos las conocemos. Aún así, el tiempo pasa y la ciencia avanza, para bien y para mal. Debido a esto acabaría naciendo el neuromarketing (neurociencias aplicadas al marketing).

El neuromarketing se basa entre otras en las técnicas de medición de la actividad cerebral (encefalografías, RMF, PET, etc) y otras respuestas fisiológicas. Esas técnicas se usan para poder estudiar en profundidad las respuestas de los sujetos ante diversos estímulos a fin de determinar cuales les resultan más agradables, atractivos e influyentes. Lo más importante, desde el punto de vista del anunciante, es encontrar en base a que tomamos nuestras decisiones, inclusive las que no sabemos expresar ya que lo hacemos de forma inconsciente. Se crea pues la paradoja de que a veces saben más de nosotros ellos, que nosotros mismos, al menos en cuanto a nuestras decisiones consumistas.

Existen múltiples ejemplos al respecto:

  • Huele a casino: Literalmente. Todos los casinos usan un ambientador similar y esto no es casualidad. Resulta que ciertos olores activan las regiones del cerebro encargadas de tomar riesgos. Sí, el objetivo es que quienes van al casino sean más proclives a apostar en jugadas menos favorables para ellos mismos. La banca gana (siempre).
  • Berska Strikes Back: Estas navidades fui un día a comer con la familia a un restaurante que no tenía hilo musical. Todos mencionamos que extraño era aquello, ya que a día de hoy no hay local que no tenga hilo musical y aunque hay muchos establecimientos que ponen música al tuntún, cada vez son más los que saben que la música nos afecta muy profundamente. Las grandes superficies tienden a usar música lenta para favorecer nuestro paso lento, que nos fijemos en más productos y compremos más cosas. Las tiendas de moda joven por su parte usan música más rápida, asociada con la fiesta, para que asocien la tienda con la próxima vez que vayan de marcha para que compren ropa nueva... y a su vez se asocia la fiesta con ir de compras. Un bucle infinito del consumismo, vaya.
  • Bienvenidos al mercadillo: ¿Nunca os ha pasado ir a una tienda de ropa y ver montones de ropa por ahí tirados? ¿Y que los trabajadores del lugar no parecen tener mucho interés en arreglar aquel desastre? Pues es que resulta que algunas franquicias de ropa instruyen directamente a sus empleados para que no arreglen esos montones, o que al menos no lo hagan con demasiada prisa. Parece ser que esto es debido a que nuestro cerebro tiene a asociar ese desorden con precios más baratos.
  • Candy Crash Saga, Ninja Saga, Bubble Witch Saga, Saga Saga... Últimamente todo parece llamarse saga y esto es también por que asociamos las palabras con experiencias pasadas así que cada marca se aprovecha del éxito de otras, pero no era eso de lo que quería hablar... Si nos fijamos, estos juegos (la mayoría para móvil al ser el nuevo medio a explotar por las empresas del sector) se basan en mecánicas muy sencillas y vistosas (con muchos colores, sonidos, formas geométricas muy definidas y muchas explosiones con lucecitas al ganar). Todo ello debería recordarnos al primer punto, los casinos, pues aquellos comparten estas características ya que tienen en ambos casos como objetivo convertir a sus consumidores en auténticos adictos. Sólo lo diré una vez, ni os acerquéis a ellos!
  • Como contrapunto, quisiera añadir que el neuromarketing es una disciplina joven y por tanto no siempre acierta. Un buen ejemplo es el uso de modelos generalmente valorados como gente atractiva y muchas veces incluso en una actitud que alude a la sexualidad. Si bien su uso en los anuncios aumenta en parte la atención del espectador, no siempre se asocia con el producto, de manera que capta la atención pero no vende mejor. Por supuesto, hay que tener en cuenta además que ninguna técnica afecta a todos de la misma forma y es por ello que los anuncios se enfocan a un público objetivo.
Creemos que sólo nosotros mandamos sobre nuestras propia persona, pero quién auténticamente nos gobierna es nuestro cerebro y este a su vez es bastante menos racional de lo que queremos pensar. Por tanto es una buena idea conocer como funciona si queremos protegernos de quienes quieren aprovecharse de ello. Por eso retomaré este tema en breve.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

¿Sabías que... la lengua materna nunca se olvida?

Más de uno dirá que eso ya lo sabía y sin embargo no son pocos los casos que se conocen de gente que por diversas razones emigra a regiones donde su lengua originaria no se habla habitualmente y la acaban perdiendo... bueno, hasta cierto punto.

Del aprendizaje de idiomas sabemos muchas cosas, como que es el cerebro el que crea representaciones de los estímulos sonoros que le llegan y las va componiendo hasta que crea el patrón que conocemos por el nombre de lenguaje. Sin embargo hasta hace relativamente poco los investigadores no tenían claro si este patrón podía llegar a perderse por el desuso o bien permanecía para siempre ahí. Ahora sin embargo ya podemos confirmar que esas representaciones neuronales tienen un carácter persistente y resisten el paso de los años aún si no se usan.

Hace aproximadamente un año se publicaba en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) un estudio al respecto. Tomando como sujetos de estudio a 48 niñas adoptadas por padres que hablaban una lengua distinta a la que les era propia a las pequeñas, se descubrió que el cerebro humano  reconocía el idioma materno incluso al pasar tiempo sin usarlo.

La base teórica del experimento es que el aprendizaje del lenguaje ocurre incluso cuando los niños aún no saben hablar. Aunque no hayan dicho aún una sola palabra, registran el idioma que escuchan en sus primeros días.

Vale la pena destacar que las niñas tenían una edad de entre 9 y 17 años cuando se realizaron las mediciones. También se diferenció entre ellas según el uso que le habían dado a su idioma de origen desde el nacimiento:
  • Monolíngües: Nunca llegaron a escuchar su idioma de origen.
  • Adopciones tempranas: Antes de cumplir los 3 años, por lo que nunca llegaron a usar la lengua materna.
  • Bilingües: Aprendieron los dos idiomas.

Lo sorprendente del estudio es que los investigadores encontraron que las niñas del grupo bilingüe y las que fueron adoptadas antes de los tres años, tuvieron reacciones en sus actividades cerebrales muy similares cuando escuchaban dicho idioma materno. Por supuesto, el grupo que no había escuchado nunca ese idioma, no tuvo dicha reacción neuronal.

Los propios investigadores recalcan la utilidad del estudio no solo al señalar las ventajas que puedan tener quienes quieren volver a aprender un idioma que ya conocían, sino también para entender mejor como consigue el cerebro tener esa plasticidad tan característica de los niños para aprender los primeros sonidos que experimentan y determinar que forman un lenguaje.