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martes, 7 de febrero de 2017

Desmontando mitos: Escopaestesia

Hoy hablamos de esas ocasiones en que sentimos a nuestras espaldas como si alguien nos estuviera observando o como si sintiésemos una mirada en la nuca. Este fenómeno se conoce como Escopaestesia y supondría que el ser humano posee algún sentido oculto que le permite detectar la presencia de extraños aunque no los vea ni escuche. Hablaríamos por tanto de una habilidad extrasensorial, pero tranquilos, en este blog abordamos siempre estos temas desde el escepticismo.

Una pequeña búsqueda por internet nos revela que el celebérrimo Titchener estudió estas experiencias, al darse cuenta de que eran bastantes los individuos que afirmaban ser capaces de percibir cuando alguien les estaba mirando aunque ellos mismos no pudiera verlo, sobre todo mencionaban sentir una mirada fijada en su nunca.

Titchener no creía en los poderes psíquicos, pensando en cambio que esta sensación era producida por aquellas veces en que nos giramos y este movimiento capta la atención de los demás, de modo que "confirmamos" que nos observaban y creamos un sesgo confirmatorio que en un futuro nos hará creer que cada vez que tengamos esas sensaciones, podría ser cierto que alguien nos observa.

Como era de esperar, sus diversos experimentos dieron resultados negativos, por lo que concluyó que fuera su teoría cierta o no, en todo caso no existía tal cosa como la escopaestesia.

Más adelante ha sido un tema recurrente en investigaciones realizadas con diversas perspectivas, parapsicológicas inclusive, pero hemos de decir que hasta la fecha no se ha obtenido ninguna evidencia empírica que pueda hacer suponer que la escopaestesia sea real. Vale la pena mencionar que en aquellos experimentos en que se les pide a personas que adivinen si alguien les observa por detrás sin saber si realmente hay alguien o no, los resultados más optimistas rondan el 50% de aciertos, lo cual equivale a decir que cuando se acierta suele ser por puro azar. En conclusión, y como ya nos decía Titchener, la escopaesteasia no es un fenómeno real, o en todo caso no se produce por la existencia de algún sentido oculto, siendo en todo caso una alucinación sensorial breve.

No obstante, este es un tema demasiado interesante como dejarlo aquí, y me gustaría añadir que cierto estudio realizado por la Universidad de Sydney que cuando se experimenta con sujetos a los que previamente se les han dado pistas ambiguas sobre si estarán siendo observados o no, tienden a asumir que sí que habrá alguien mirándolos. Por lo tanto, sabemos que no poseemos una capacidad extrasensorial para detectar a un observador, pero sí es cierto que tenemos una tendencia a sentirnos observados. ¿Y esto por qué?


La conclusión a este respecto es que somos desconfiados, precavidos, por naturaleza. Esto tiene todo el sentido del mundo si pensamos en lo útil que resulta esta actitud cuando nuestros ancestros vivían en un ambiente en extremo hostil, y es que no reconocer a tiempo el peligro causaría un mayor peligro que una falsa alarma (huir de una amenaza inexistente).

Por supuesto, lo anterior se refiere a cuando la especie humana aún daba sus primeros pasos, siendo que ahora vivimos de un modo totalmente distinto este instinto nos afecta también de forma distinta. Por ejemplo, se dice que cuando alguien se siente observado esto afecta a su rendimiento en el trabajo e incluso a sus conductas en general, ya que al ser (o sentirse) observado se activa nuestra necesidad de dar una buena impresión.

Fuentes:
La sensación de ser observado, de E.B. Titchener
https://en.wikipedia.org/wiki/Psychic_staring_effect
Como la ilusión de estar siendo observado puede convertirte en mejor persona, por Sander van der Linden

martes, 2 de agosto de 2016

Sexo, drogas y rock & roll

Ante todo, quiero pedir disculpas por el título, pues no tengo intención de hablar de Rock, aunque quizás lo haga otro día. En cambio me parecía muy interesante hablar sobre la relación entre sexo y drogas. Normalmente la droga que más se relaciona con el ámbito sexual es el alcohol, y es por ello quizás que nuestra sociedad consume tanto alcohol. La utilidad de esta sustancia en relación al sexo es conocida por todos, ya que se consume principalmente con intención de desinhibirse y así propiciar nuestro acercamiento hacia la otra persona. No obstante como comentábamos el otro día este es un hábito peligroso pues cuando se crea el hábito el alcohol nos afecta negativamente y cada vez más gravemente.

Si bien es cierto que las bebidas alcohólicas nos pueden ayudar al alterar nuestro comportamiento, haciéndonos más lanzados y vivarachos, así como relajándonos, nos convendría tener siempre en cuenta que en estado de embriaguez perdemos nuestra capacidad para calibrar las consecuencias de nuestros actos (todos hemos oído o vivido aquellas anécdotas en que alguien bebió demasiado e hizo alguna tontería que no acabó nada bien),  aumenta nuestra agresividad y nos puede llevar a comportarnos de forma muy molesta al no darnos cuenta de que estamos siendo desagradables. Esta es la explicación tras algunos casos de accidentes de tráfico, agresiones y abusos sexuales, entre otras cosas. Por lo tanto recomiendo encarecidamente que el consumo de alcohol sea el mínimo y en todo caso nunca con intención de que nos "ayude a ligar". Por otra parte, hay que añadir que nuestra capacidad de respuesta sexual se verá afectada, siendo este efecto proporcional a la cantidad consumida.

Después de leer esto último algunos estaréis pensando que es falso, y que en pequeñas cantidades produce justo el efecto contrario, aumentar nuestra libido. Bien, pues tenéis razón, pero solo a corto plazo ya que a la larga altera nuestra capacidad para sentir placer, provoca problemas de erección, eyaculación precoz, vaginismo y anorgasmia en ambos sexos. Así que como decía, no recomendaría su consumo sin un estricto control.

Por supuesto el alcohol no es la única droga que afecta a nuestro organismo en cuanto a la vida sexual se refiere y otro candidato muy presente es el tabaco. Aunque esta percepción parece que va desapareciendo poco a poco, no es poca la gente que todavía considera la visión de un fumador como algo eróticamente estimulante. No obstante, haríamos bien en tener en cuenta que afecta gravemente a nuestro rendimiento, reduce la capacidad orgásmica, así como el deseo, provoca problemas en la erección, infertilidad y otros problemas derivados como afecciones circulatorias y riesgos graves para el feto en caso de embarazo.

Consumido muchas veces junto al tabaco encontramos al cannabis, que es tiene la curiosa virtud de actuar como el alcohol y relajarnos a la par que nos desinhibe pero además aumenta nuestra capacidad perceptiva. Por ello las sensaciones se viven más intensamente pero aunque esto pueda sonar genial, no siempre es así y puede resultar bastante perturbador. De todas formas y aunque el aumento de las sensaciones siempre fuera positivo, seguiríamos encontrando problemas tales como la disminución de la lubricación natural, problemas en la erección, eyaculación precoz, anorgasmia, vaginismo, problemas menstruales y falta de deseo. Sobra decir que como muchos de estos efectos son producidos por varias de las sustancias mencionadas, si se consumen varias de ellas los efectos serán más graves.

Aunque muchos no lo sepan, otra droga que alcanza grandes cotas de consumo en nuestro país es la cocaína. Es un dato  bastante conocido que esta sustancia aumenta la potencia sexual a corto plazo y se comenta que por este efecto es usada en la industria del porno. No obstante como toda droga, cuanto más se use más se adapta el organismo y cada vez se necesitarán dosis más grandes para poder lograr el mismo efecto. Algunos de sus usuarios la usan directamente en sus genitales para así conseguir un efecto más potente, pero creo que no hace falta decir que esto aumenta muchísimo el riesgo de infecciones y los otros muchos efectos perniciosos. Esto son la falta de lubricación, problemas en el ciclo menstrual, anorgasmia, eyaculación precoz y paradójicamente problemas de erección.

Existe una leyenda similar respecto al éxtasis, del cual se dice que es un afrodisíaco aunque sabemos que no produce ningún efecto en este sentido. A corto plazo aumenta el deseo y desinhibe, pero a largo plazo disminuye el deseo, causa problemas de erección, eyaculación precoz, anorgasmia y vaginismo.


Con el LSD sucede algo similar, atribuyéndosele un efecto afrodisíaco pero siendo la realidad bastante diferente. Las alucinaciones que provoca dificultan mucho las relaciones sexuales, ya que al fin y al cabo dejamos de ver el mundo que nos rodea tal cual es en realidad. Es difícil practicar el sexo con una persona a la que no percibimos como es en realidad, si es que la vemos, o si es que esa persona se encuentra ahí y no es en realidad un producto de nuestra imaginación. Todo ello sin olvidar que produce los efectos mencionados con otras sustancias, como pueden ser vaginismo, falta de lubricación, anorgasmia, problemas de erección y eyaculación precoz.

No podemos acabar sin hablar de la heroína, ya que sus efectos nocivos son especialmente graves. Aunque esta sustancia destroza la vida del consumidor en todos los ámbitos, a nivel sexual concretamente encontramos que altera nuestros niveles hormonales, produce anorgasmia, infertilidad, falta de deseo, problemas de erección, eyaculación precoz y vaginismo, todo ello apareciendo con rapidez y en forma grave.

Como siempre que hablamos de estos temas, hay que añadir que existen otras muchas sustancias y sus consecuencias son o bien similares, o bien más terribles, o en algunos casos desconocidas. Drogas nuevas aparecen cada día y nunca se ha dado el caso de alguna que no sea perjudicial de un modo u otro para nuestro organismo. Por otra parte la politoxicomanía aumenta todos los riesgos mencionados y crea otros adicionales, al apilar los efectos de cada sustancia por separado.

Es fácil entender el motivo que lleva a algunas personas a consumir estas sustancias, ya que suelen generar efectos y sensaciones agradables a corto plazo, pero las consecuencias que más tarde vendrán son bastante negativas como hemos visto. Por supuesto, no hemos comentado el efecto más evidente que es la adicción que crean estas sustancias, condicionando la vida de quienes las consumen y convirtiéndose en el centro de gravedad de su día a día.

Por tanto, lo recomendable será evitar su consumo siempre que podamos para así ahorrarnos disgustos en el futuro.

jueves, 21 de julio de 2016

Distintas drogas, distintos efectos

Las drogas son uno de esos temas que siempre rondan las conversaciones entre amigos, ya sea para hablar de experiencias, preguntar con curiosidad o cargar contra ellas. Por tanto se dice mucho sobre ellas y esto es paradójico teniendo en cuenta que prácticamente nadie las entiende realmente.

Cada sustancia de hecho es distinta  las demás e incluso las que son derivas de un mismo producto pueden tener propiedades y efectos muy diversos. Hablemos un poco de ellas, pues la información es poder.

Como el principal efecto de las drogas son los cambios en nuestra percepción y procesamiento cognitivo, es apropiado que sean estudios de IRM los que nos muestren como nos afecta cada una de ellas.

Psilocibina (alucinógenos): Esta sustancia es la responsable de la capacidad psicoactiva de muchas drogas y la podemos encontrar en más de 200 especies de hongos, conocidos muchos de ellos como "setas alucinógenas". Al encontrarse de forma natural son una de las drogas más antiguas que se conocen y por ello arrastran una larga historia al haber sido usadas por chamanes, brujos y demás. Quizás por ello las rodea una extraña mística y no son pocos los que los prueban esperando experimentar un viaje astral, la aparición de algún espíritu o ente, premoniciones o simplemente una experiencia extraña que poder contar.


La realidad es que la psilocibina no solo abre puertas oculta en nuestra mente, sino que además las cierra, ya que detiene la actividad en determinadas zonas de nuestro cerebro. Eso si, al hacerlo se activan algunas conexiones en momentos en que normalmente no deberían, lo que produce los efectos anómalos como la sinestesia. Hasta aquí la parte divertida, pues cabe destacar que pese a que no se puede aseverar aún los efectos que pueden tener a nivel neurológico o psicológico permanente, si que es cierto que no son pocos los que relatan experiencias negativas al haber tomado estas sustancias. Son los llamados "malos viajes" donde el consumidor ve seres amenazantes, peligros por doquier y su mente entra en un estado de alerta intenso pues esta aumenta con la confusión al ser los estímulos recibidos totalmente caóticos, impredecibles y muy reales. Reales no en el sentido de que existan sino que al ser creados por la propia mente del consumidor difícilmente este puede distinguir la realidad de lo ficticio. Al fin y al cabo es muy complicado discutir con uno mismo.

Marihuana: Los archiconocidos "porros". El cannabis produce cambios importantes en el cerebro de quienes lo consumen, además de los cambios que produzca el tabaco con el que casi siempre suele ir de mano. Esta sustancia afecta a la corteza orbitofrontal, encargada de procesar las emociones, empequeñeciéndola aunque aumentando las conexiones en esta zona. Aunque esto parezca contradictorio, parece ser que el segundo efecto es un intento de nuestro cuerpo por compensar las conexiones perdidas. El consumo habitual acaba generando dependencia y aunque esta tarda más que con otros sustancias, su uso es tan habitual que poco a poco se puede ir apoderando del consumidor, afectándole a nivel psicológico y físico, pues no olvidemos que normalmente se consume fumada.


Cocaína: Derivada de las hojas de coca. Una droga muy potente y peligrosa, pues tarda apenas unos segundos en hacer efecto. Genera una sensación muy intensa de euforia y energía, al aumentar antinaturalmente la dopamina presente en nuestro sistema nervioso. Lógicamente este efecto hace que sea extremadamente adictiva, y para que nos hagamos una idea de hasta que punto esto es así, cuando se ha testado en animales de laboratorio estos dejan eligen siempre la cocaína antes que la propia comida hasta llegar al punto de morir de hambre.

Además, estas sensaciones quedan registradas muy intensamente en nuestra memoria, pues las emociones son el principal factor para crear memorias duraderas (por eso recordamos mucho mejor las sensaciones que tuvimos en ciertos momentos que los detalles en otras que vivimos sin más, sin alegría o tristeza) y es por ello que el consumidor puede quedar enganchado de tal forma que solo con mencionar la sustancia le pueden entrar ganas, con lo cual los traficantes lo tienen muy fácil para venderla a un cliente que repite. Supongo que de ahí viene la frase "la primera es gratis".


Por supuesto, habría que hablar de los cambios a nivel físico que son muy importantes y graves, con lo cual peligra la vida del usuario con cada toma, sobretodo teniendo en cuenta que se suele mezclar con otras sustancias. En general, el consejo es evidente: No toméis cocaína.

Quedaría hablar de otras muchas sustancias pero prefiero dejarlas para otra entrada bien por ser tan conocidas y con tanta historia que merecen ser explicadas a parte (alcohol, heroína), bien porque son de reciente creación o poco conocidas y sería necesaria una explicación más detallada (desomorfina o krokodil).

viernes, 10 de junio de 2016

Alucinaciones en menores, ¿cuándo pueden ser un problema?

En relación a lo que comentaba el otro día, ya sabemos que los niños tienen mucha, mucha imaginación, característica (o habilidad) que se va perdiendo con la edad. Niños y niñas de todo el mundo usan en sus juegos elementos y personajes que tan solo existen en su mente. Seguro que recordáis aquellos tiempos en que una caja era un fuerte o el suelo era lava.

Ahora bien, hoy quiero hablar de cuando esto se lleva al extremo, cuando pasamos de simple imaginación a auténticas alucinaciones, que en contra de lo que muchos piensan son bastante comunes.

No son pocos los padres y madres que podrán relatar alguna ocasión en que sus hijos han visto u oído algo que sabemos con certeza que no estaba ahí. En estas ocasiones solemos achacarlo a la mencionada imaginación desbordada de los menores, pero la realidad es que esto no siempre es así. Los estudios al respecto nos indican que más de la mitad de los menores sufrirán algún tipo de alucinación durante su infancia, siendo este fenómeno mucho menos común en los adultos.

La realidad es que estudiar fenómenos tan complejos en niños no es un asunto fácil y es por ello que no sabemos con seguridad que significado o función tienen estos sucesos. Bien podría ser una consecuencia de nuestro cerebro de homo sapiens en desarrollo, la inmadurez en ciertas áreas del cerebro que tardan más en consolidarse, un mecanismo de protección natural ante la ansiedad que ciertas situaciones les crean, o cualquiera de las otras explicaciones que teóricos especializados en la materia puedan tener.

Dicho lo cual, debo pedir que si tenemos niños a nuestro cargo y observamos tales fenómenos no nos alarmemos pues aunque la idea pueda resultar algo perturbadora la verdad es se trata de algo habitual y la inmensa mayoría de menores crecerán como adultos sin ningún tipo de afección psicológica. Otro tema muy distinto serían las alucinaciones en adultos, tema del que no voy a hablar ahora pero que sería indicativo de ciertas psicopatologías.

Aún así y para que el lector se pueda quedar más tranquilo, pasamos ahora a explicar brevemente cuando una alucinación en un menor puede ser un problema. Consideraremos la alucinación como algo preocupante si se trata de un evento que se repite frecuentemente, que crea malestar en el niño/a o si afecta a su adaptación al medio.

Por tanto, el aspecto más importante es si afectan al día a día del menor y alteran su normal desarrollo y funcionamiento. Esto normalmente pasará cuando, como hemos dicho, se den las alucinaciones con cierta frecuencia o si poseen determinada complejidad (multitud de personajes y eventos). También tendremos en cuenta la valencia de estas alucinaciones, esto es, si tienen un carácter positivo o más bien negativo. Obviamente, son aquellas que se manifiestan en forma agresiva o terrorífica las que más van a interferir con el día a día del menor y por tanto las que más merecen nuestra atención.

Por todo lo dicho se puede deducir que cuando las alucinaciones sean verdaderamente un tema a tener en cuenta será cuando vayan de la mano de otros síntomas en forma de dificultades o alteraciones en las áreas de sociabilidad, ajuste escolar, conductual, etc.



Aún así y con intención de acabar la entrada de la manera más positiva posible, quiero insistir en que se trata de un fenómeno muy habitual y normalmente benigno. De hecho, lo más habitual es que casi nunca distingamos entre la imaginación del niño y las posibles alucinaciones, y cuando estás últimas preocupen al menor será habitual que él mismo nos lo comunique o que seamos nosotros quienes nos demos cuenta por su comportamiento. Si no aparecen junto a un cuadro clínico más complejo, no deberían ser tratadas como un problema.


Fuentes:
https://www.theguardian.com/science/2015/jun/07/childhood-hallucinations-common-research-psychotic-schizophrenia-why
http://www.atopos.es/pdf_13/28-38_Las%20alucinaciones%20en%20los%20ni%C3%B1os.pdf