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viernes, 28 de julio de 2017

¿Son realmente efectivas la terapias con animales?

Cada vez es más habitual oír hablar de las terapias con animales o animales terapéuticos. He llegado a escuchar desde cachorros para calmar a los afectados por una catástrofe hasta caballos que de algún modo se supone que ayudan a tratar la adicción al sexo, pero ¿dónde está el límite?

Esta moda, que cada día parece extenderse más, se basa en la creencia de que la interacción con animales puede reducir el estrés. Diversos profesionales se muestran de acuerdo con esta afirmación pero lo cierto es que no hay suficiente evidencia científica para apoyarla. Una revisión de la literatura al respecto realizada por la doctora Molly Crossman encontró que este tipo de terapias a veces logran efectos positivos a corto plazo, otras veces no tenían ningún efecto e incluso en ocasiones aumentaban el nivel de estrés en el paciente. Teniendo en cuenta todos los datos disponibles, Crossman concluía que este tipo de terapias parece ser beneficiosa, aunque en realidad tienen un efecto moderado, no quedando claro si este beneficio se debe a los animales en sí o a otro elemento común entre estos tratamientos.


Según comenta James Serpell, director del Centro para la Interacción entre Animales y la Sociedad de la Universidad de Pensilvania, "Se trata de intervenciones puestas de moda por las convicciones personales de sus practicantes, quienes han visto a sus pacientes en salud mental mejorar tras trabajar con o adoptar animales, pero la investigación al respecto aún está poco avanzada respecto a lo que sería necesario para poder apoyar y promover su uso. En otras palabras, los éxitos anecdóticos no son suficientes."

Evidencias... ¿suficientes?

En realidad, usar animales como ayuda terapéutica no es algo nuevo. Ya durante el siglo XVII se usaban perros con este fin en Inglaterra, mientras que Sigmund Freud a menudo incluía alguno de sus canes en sus sesiones de psicoanálisis. Aun así este tipo de prácticas no empezaron a ser investigadas hasta que el especialista en psicología infantil Boris Levinson escribió al respecto de los efectos positivos que su perro Jingles tenía en sus pacientes, allá por los años sesenta.

A pesar de ello, la evidencia que podemos recopilar a día de hoy, tal y como señalan Crossman y otros especialistas que realizaron revisiones similares antes, es limitada. Decimos esto porque la mayoría de estudios que analizan este tema lo hacen mediante grupos de sujetos pequeños y un número alarmante no tenía en cuenta ni intentaba controlar el resto de posibles variables que pudieran estar afectando al estrés de esos sujetos, como la interacción con el entrenador o propietario del animal, por dar uno de muchos ejemplos. Además, los estudios parecen tender a generalizar los efectos beneficiosos a todo tipo de animales, cuando en realidad un estudio en condiciones debería tener en cuenta que si un tipo de perro produce un efecto, no necesariamente todos los perros lograrán lo mismo y mucho menos animales de otras especies, aun cuando estas sean similares como pudiera ser el caso de un lobo.

Además, como suele pasar con estos temas, los medios de comunicación informativos tergiversan la verdad para lograr un titular que capte el interés del lector, espectador u oyente. Por ejemplo Hal Herzog, psicólogo por la Universidad de Carolina Oeste, ha estudiado ampliamente las interacciones entre humanos y animales y nos recuerda que hace dos años se publicó un estudio que según los noticiarios estadounidenses, indicaba que "Un cachorro beneficia a los niños al reducir su ansiedad", cuando la realidad es que dicho estudio no concluía tal cosa, sino que los niños propietarios de perros presentaban menos ansiedad base que los que no lo eran, pero aclaraban que el estudio no podía esclarecersi era por la presencia de los animales o por un factor relacionado a tener una mascota pero externo al perro en sí, por lo que se requería más investigación al respecto.


Falacias de evidencia incompleta
Lamentablemente, son resultados como los anteriores los únicos por ahora que apoyan a las terapias con animales, pero como dijimos antes no son suficientes debido a que se basan en un falacia de evidencia incompleta, es decir, que tienen en cuenta solo las pruebas que corroboran la hipótesis pero ignora las que podrían hacerles dudar de ella.

Muchos estudios empiezan con frases como 'Es una realidad científicamente confirmada que poseer una mascota tiene beneficios para la salud' pero en realidad existen estudios que apoyan estas ideas y muchos otros que no lo hacen.

Entonces, ¿por qué este empeño en creer que los animales pueden ayudarnos a mejorar? Alan Beck, director del Centro para la Conexión entre Humanos y Animales en la Universidad de Purdue, considera que se debe a la llamada hipótesis de la biofilia, que nos dice que los seres humanos han evolucionado con un instinto de afiliación a la naturaleza y al resto de seres vivos.

Debido a ello nuestra historia como especie está marcada por nuestras alianzas con otros seres vivos, como cuando empezados a domesticar perros o a cuidar de los gatos. La teoría implica que una mayoría tendemos a interpretar como beneficiosa la presencia en las cercanías de animales que consideramos no peligrosos, por lo que asumimos con facilidad que pueden beneficiar a quienes sufren de depresión o estrés, pues la presencia del animal es asociada con sensaciones agradables. No obstante, recordemos que la investigación aún no puede asegurar que estos efectos sean reales, si bien es cierto que en general parecen no causar ningún mal.

Por todo lo dicho, considero que los terapeutas deberían ser responsables y saber que este tipo de terapias no están realmente validadas de forma científica, al no poseer estudios sólidos que las respalden. Se intuye que benefician al paciente y por tanto no se puede desaconsejar su uso, pero sería peligroso usarlas como herramienta principal de un tratamiento de salud mental.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Como ganar cualquier discusión usando neurogalimatías pseudocientíficos

El siguiente texto en cursiva es una traducción libre del artículo "How to win any argument: pseudo-scientific neuro-gibberish", publicado en el peridódico The Guardian y escrito por Jules Montague.

Si lo que quieres es ganar una discusión, prueba a hablar usando neurogalimatías, jerga irrelevante que alude a la terminología neurocientífica aun sin aportar información real, de esta manera tus afirmaciones serán mucho más convincentes, según la investigación llevada a cabo por las Universidades de Villanova y de Oregón.

Los investigadores dieron a un grupo de 385 estudiantes breves descripciones de fenómenos psicológicos, incluyendo reconocimiento facial, memoria espacial y estados emocionales, cada una acompañada con explicaciones superfluas que usaban términos neurocientíficos, de ciencias sociales, o de física. La terminología neurocientífica como "cortex prefrontal" o "circuito neuronal" por ejemplo, fue puntuada por los sujetos como la más convincente, incluso cuando la información que aportaba no profundizaba en el tema o siquiera estaba relacionada con él. Los autores concluyen que los participantes consideran la neurocientífica como la explicación más probable en cuanto a los fenómenos psicológicos se refiere, incluso cuando esta realmente no aporta nada.

De lo dicho anteiormente, podemos deducir que si queremos jugar sucio podemos usar la neurojerga para ganar las discusiones.

  • Usa la palabra neuroplasticidad: Una frase de ejemplo sería "He cambiado mi forma de pensar acerca de ello gracias a que la neuroplasticidad de mi cerebro ha creado nuevas conexiones neuronales". La neuroplasticidad es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para responder a los estímulos recibidos reorganizando su estructura, funciones y conexiones. Sin embargo, la neurociencia aun no ha logrado explicar porqué pensamos lo que pensamos, ni cómo lo hacemos realmente.
  • Habla de la activación de la corteza insular aunque no venga a cuento: Por ejemplo "Sabemos que la gente adora los iPhones ya que cuando se observa el comportamiento del sistema nervioso durante su uso vemos como la ínsula se activa". Suena genial, y estamos cansados de ver titulares de prensa similares, cuando en realidad no significa apenas nada. La ínsula o corteza insular se activa en un tercio de los estudios que usan IRMf, independientemente de lo que estén haciendo los sujetos o si les gusta o les deja de gustar.
  • Recuerda hablar de las virtudes casi mágicas de las neuronas espejo: Un ejemplo, "Las neuronas espejo son la base de la empatía humana, y por tanto de la cultura y la civilización humanas". Fastuoso, pero no hay por donde cogerlo. Las neuronas espejo efectivamente se activan cuando un individuo ve a otro realizar una conducta... pero no ha sido demostrado que esto suceda en seres humanos, tan solo en primates.

En resumen, si puedes añadir hipocampo o giro fusiforme al final de cualquier frase, es posible que ganes la discusión de turno.

Y tras este interesante texto que he querido compartir con vosotros, querría reflexionar un poco acerca de él. Lo primero que me viene a la mente es la ingente cantidad de prensa no especializada y noticiarios televisivos que se hacen eco de no-noticias y en lugar de presentar los avances científicos como lo que son, que no es ni mucho menos poco, en un formato que sea apetecible para su público para así formar a la población y mantenerla verdaderamente informada, lo que hacen es inflar los titulares y sacar sus propias conclusiones, normalmente infundadas pero mucho más vistosas, y hacerse eco de charlatanes disfrazados de científicos a los que además se les atribuye la etiqueta de "la ciencia ha demostrado", como si toda la comunidad científica se hubiera puesto de acuerdo. 

Si estos titulares fueran ciertos el ser humano dispondría probablemente de los secretos más escondidos del funcionamiento de este universo nuestro desde hace ya tiempo. Lo peor es que existen pocos programas televisivos serios dedicados a la ciencia en general o a disciplinas particulares, y los que hay tienden a ser bastante desconocidos. En prensa podemos encontrar muchas más publicaciones dedicadas a ello pero las que podemos encontrar en quioscos no pasan del Quo o el Muy Interesante.

Si se me permite la inferencia, esto a la larga hace que el espectador/lector medio posea un bagaje científico muy superficial, que le hace capaz de mencionar conceptos como los citados, neuronas espejo, ínsula, circunvolución, etcétera. Los mencionan, sí, y entienden a nivel muy básico cual es la función de cada uno de estos elementos, pero no deja de ser un conocimiento plagado de errores y desinformación.

Entiéndase aquí que no pretendo que el ciudadano medio tenga un amplio conocimiento de toda disciplina científica existente, sería imposible. Pero los medios no especializados deberían ser conscientes de lo que pueden y no pueden hacer, y tener en nómina a un equipo científico que les "traduzca" las notícias científicas para así publicar titulares serios y artículos verídicos, sin sensacionalismos. Pero ¿a quién quiero engañar? Vivimos en la época del clickbait, el anzuelo de clics, una práctica consistente en crear titulares lo más vistosos posibles para generar cuantas más visitas posibles, sin tener en cuenta que sean acertados o siquiera sean ciertos. Periodismo del s.XXI, me temo.

Emm... no.

Así pues, recae sobre el propio ciudadano la tarea de ser consciente de la situación, y tener claro que sabemos y que no. Leer tres o cuatro párrafos en un medio no especializado que habla sobre neurociencia no nos convierte en neurólogos, y por tanto tendríamos que cuidarnos de hablar después como si fuésemos expertos. Me pongo a mí mismo como ejemplo, leo bastante acerca de física cuántica, es un tema extremadamente curioso, pero en la vida se me ocurriría pensar que realmente sé algo de este tema. El saber científico se forja con tiempo, dedicación y esfuerzo, y cambia día a día, siendo pocas las veces en que un descubrimiento o invención es tan drástico que revoluciona su campo de la noche al día.

Eso sí, si queremos quedarnos con el otro, seguro que mediante los neurogalimatías lo conseguimos.

Fuentes:
How to win any argument: pseudo-scientific neuro-gibberish, por Jules Montague
Superfluous Neuroscience Information Makes Explanations of Psychological Phenomena More Appealing, por Diego Fernandez-Duque, Jessica Evans, Colton Christian, and Sara D. Hodges.
The Neurons that Shaped Civilization, por Vilayanur Ramachandran.

viernes, 20 de enero de 2017

El padre narcisista

El siguiente texto en cursiva es una adaptación del artículo "The Narcissistic Father", publicado en Psychology Today por Mark Banschick.

"La mitad del daño que se hace en este mundo es producido por gente que que quiere sentirse importante. No buscan necesariamente dañar a los demás, pero cuando lo hacen no les importa, ya que o bien no se dan ni cuenta, o bien lo justifican para mantener la valoración positiva que hacen de sí mismos." T.S. Eliot

Seguro que solías pensar que cuando tuvieras veintitantos y sobre todo cuando llegaras a la treintena de años ya habrías alcanzado cierta cantidad de éxito en tu vida. Tu carrera laboral estaría en marcha, tendrías tu domicilio, una relación estable y cualquier otro deseo que tuvieras tu en particular.

Sin embargo, en la mayoría de casos seguro que muchos de estos proyectos vitales están lejos de satisfacerse. Esto por supuesto afecta a la confianza que tienes en ti mismo, y puede que si miras atrás y piensas en tu infancia te venga a la mente tu padre, una persona llena de confianza, exitosa, popular, con amigos y trabajo, y sobre todo que nunca dudaba de sí mismo, no como tu.

Cuando acudía a un evento social, tu padre conocía a todo el mundo, todos le prestaban atención y casi toda la acción parecía girar a su alrededor. Si lo pensamos ¿es posible que tanta confianza pudiera llegar a ser arrogancia? Si lo anterior coincide con tu caso es posible que fueras criado por un padre (o madre) con rasgos de personalidad narcisistas. Si este es tu caso, ¿cómo puede que te afectase?


Cada familia es un caso concreto y por tanto cada una forma una estructura social con sus propias reglas, secretos y patrones de conducta. Cómo esto es lo único que conocimos en nuestra infancia, tendemos a actuar, no siempre de forma consciente, como si todas las madres y padres estuvieran hechos con el mismo molde que los nuestros, y que cuando oímos de progenitores muy distintos a los nuestros, es porque en general son distintos a la media. Esto es, tendemos a pensar en nuestros padres como la norma general. Por eso, si creciste con un padre narcisista, posiblemente nunca lo supiste y en su lugar siempre asumiste que todos los padres se comportaban y pensaban de forma similar.

Para saber si realmente conocemos a alguien con una personalidad narcisista, expliquemos que distingue a estos individuos del resto, y en concreto cuando ejercen su rol de padre:



  • Centrados sobre todo en sí mismos, vanidosos: Se ven y hablan de sí mismos como si fueran importantes, se creen superiores y por tanto capaces de logros que los demás no.
  • Usan a la gente en su propio beneficio: Utilizan a los demás aprovechándose de ellos, pudiendo contactar con cada uno solo cuando le conviene, ignorándolos después. En general, consideran que los demás deberían ayudarle y ofrecerle lo que pide, esté este pensamiento justificado o no.
  • Son carismáticos: En general, atraen la atención e incluso la admiración de la gente, saboreando además esa atención. Les encanta ser el centro de las miradas, pues de hecho creen que lo merecen.
  • Fantasean en exceso: En este caso no hablamos de una imaginación como los demás, hablamos en cambio de personas tendentes a fantasear acerca de sus éxitos, prestigio y capacidades. Además, a menudo exageran sus logros, de forma tan natural que hasta ellos mismos se los creen y en consecuencia sus metas son poco realistas.
  • No se toman bien las críticas: Las críticas les hieren verdaderamente, por lo que suelen reaccionar mal ante ellas, ignorando a quienes las emiten, eliminándolos de sus vidas o incluso tratando de devolverles el daño, según casos.
  • Cuando se enfadan dan miedo: No necesariamente son personas violentas, pero cuando se enfadan expresan de forma muy evidente este disgusto, ya sea con gritos, insultos, o algunos de ellos llegando incluso a agredir a quién les ha contrariado.
  • Son distantes y poco empáticos: Lo anterior es debido a que, independientemente de lo emocionales que son, tienen problemas para usar la empatía, mostrándose en general indiferentes ante los sentimientos ajenos. Como dijimos, no necesariamente desean el mal ajeno, y puede que hasta cierto punto se preocupen de quienes le rodean, pero desde luego no es su punto fuerte al estar tan centrados en sí mismos.
  • Buscan constantemente la gratificación y aprobación social: A pesar de su ego desmedido, necesitan saber que los demás les valoran igual que ellos mismos. Es por ello que los padres narcisistas pasan más tiempo sin su familia que otros padres. Además, fácilmente valoren más la opinión de personas externas a la familia, sobre todo cuando más influyentes las consideren, que lo que piensen de él sus hijos.
  • Siempre hacen lo que les gusta: Como dijimos, los narcisistas tienen problemas para ponerse en la piel de los demás, y es por ello que cuando han de realizar actividades con otros tenderán a proponer actividades que les gusten. Esta actitud incluye sus interacciones con sus propios hijos, y cuando estos les pidan jugar con ellos el padre normalmente intentará que el niño juegue a alguna cosa que a él le gusta, asumiendo que al niño "lógicamente" también le gustará.
  • Les gusta presumir de sus allegados casi tanto como de sí mismos: Esto incluye sobre todo a sus hijos, ya que sobre ellos puede permitirse cierto control que con los demás no. Por tanto, si estos resultan tener cualidades sobre las que presumir, las magnificarán, mientras que si tienen defectos tenderán a no mencionarlos o incluso negar su existencia, o al menos frente a los demás ya que la actitud en familia puede ser muy distinta. 
  • Es difícil conseguir de ellos lo que (emocionalmente) necesitamos: Este aspecto es especialmente importante al ejercer su rol de padre o madre, pues aunque cumplan con sus obligaciones a nivel material, no suelen hacerlo en otros niveles más sutiles. Por ejemplo,  su hijo/a requerirá su atención y afecto pero solo atenderá esas necesidades de forma esporádica y seguramente cuando al propio padre le venga bien.

Puede que las características antes mencionadas te suenen de algo, puede que no. Hay que tener en cuenta que un individuo con personalidad narcisista no tiene, ni suele, mostrar todos los rasgos descritos, aunque presentará la mayoría. Por otra parte nos podemos encontrar con sujetos que poseen unas pocas de estas características, y en este caso hablaríamos de alguien con rasgos narcisistas, no de un desorden de personalidad en sí mismo.


El problema inherente a la clasificación de los trastornos de personalidad

Para lo mayoría de la gente la palabra narcisista no significa exactamente lo mismo que para los psicólogos, y además como hemos visto podríamos encontrar rasgos narcisistas en muchos de nosotros, pero no hay que preocuparse pues esto es bastante normal y dista mucho de llegar a ser un trastorno de personalidad.

El término narcisista, entendido como un trastorno en sí y aunque útil desde el punto de vista clínico,  no está exento de controversia. En realidad, como muchos diagnósticos psicológicos,  es una clasificación un tanto arbitraria y responde más a su utilidad a la hora de organizar nuestro conocimiento al respecto de este tipo de casos, que a descripciones reales de individuos concretos, y es por eso que los rasgos antes descritos no son una lista que el sujeto debe cumplir para recibir el diagnóstico y si más bien unos criterios acumulativos, de modo que si se reúne cierta cantidad de ellos podemos efectuar el mencionado diagnóstico.

Por supuesto, como todos los trastornos psicológicos, los rasgos descritos han de ser expresados con una intensidad y/o en una forma tal que cause algún perjuicio al individuo. Según el DSM-V, una personalidad narcisista se define por ser un patrón de personalidad tendente a "grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía". 

Buscan ser admirados, y consideran tener con más derechos que los demás debido a que se creen más importantes, abusivos, faltos de empatía, sienten fácilmente celos cuando otros logran lo que ellos no, y además son arrogantes. Otra característica típica es la falta de respeto a los límites sociales, debido a sus dificultades para darse cuenta de las necesidades ajenas.

Teniendo todo esto en cuenta, volvamos al tema que nos ocupaba, que es cómo puede afectar un padre narcisista a sus hijos e hijas.


El padre narcisista

Un padre narcisista normalmente podrá causar daño psicológico a sus hijos. Por ejemplo, mostrándose indiferentes a los lazos entre ambos, manipulando a sus hijos para obtener su afecto, e ignorando las necesidades de estos en favor de las suyas propias. Además, puesto que la imagen que proyectan hacia los demás es tan importante para ellos, exigen la perfección en sus hijos para así poder incluirlos en esa imagen perfecta que muestran al resto, pues consideran a sus hijos como sus logros. Esto puede causar en el hijo una presión continua por mejorar en todo lo que hace, piensa o dice. Teniendo en cuenta la falta de comprensión que tiene un menor respecto a un adulto, seguramente no se de cuenta de lo que sucede y o bien intente cumplir los deseos de su padre, lo cual tenderá a ser imposible y le costará gran sufrimiento, o bien elegirá eventualmente ignorar las exigencias paternas, con lo que igualmente sufrirá el mencionado daño psicológico y la relación padre-hijo quedará perjudicada.

Veamos algunas formas en que un padre narcisista puede afectar a su hijo o hija, ya que existe cierta tendencia a experimentar esta situación de forma un tanto distinta en cada caso:

Hijas de padres narcisistas: Normalmente refieren no sentirse satisfechas con sus necesidades de atención por parte del padre, lo cual puede agravarse si tienen hermanos con los que tendrán que competir. De pequeñas pueden recibir halagos del padre pero conforme crecen estos desaparecen o bien siguen siendo igual de superficiales, por lo que cada vez demuestran ser más insuficientes. Lógicamente esto puede afectar el desarrollo de su personalidad hasta llegar a la adultez, siendo la distancia paternofilial un tema que causa preocupación y desasosiego, de modo que posiblemente busquen el éxito para obtener la aprobación paterna, aunque esto por supuesto no la garantiza.

Puesto que con un padre así nunca será suficiente, las relaciones sociales y familiares que posteriormente se desarrollen se verán ciertamente condicionadas. Al crecer, estas personas pueden verse más afectadas cuando sean rechazadas por otros, podrían sentirse demasiado ansiosas ante compromisos y por tanto evitarlos, o buscar tan desesperadamente el éxito que nunca tengan suficiente. Adoptar para sí mismo la personalidad narcisista es también otra de las posibilidades, con las evidentes consecuencias negativas que ello comporta.

Hijos de padres narcisistas: Los daños psicológicos que usualmente encontramos en niños son un tanto distintos, ya que el niño tiende a compararse con la figura paterna, y en este caso no sentirá jamás que pueda alcanzarlo. Además, la comparación será todavía más evidente si el padre compite directamente con el hijo, o más bien le hace competir.

Como naturalmente un niño no puede vencer a su padre en casi ninguna circunstancia que implique una competición, cuando finalmente el niño sea adulto habrá interiorizado la idea de que su padre es categóricamente mejor que él en todo. Aun así, es posible que el joven y posterior adulto intente lograr el éxito en cualquier ámbito de su vida para así conseguir la atención paterna y algo que se parezca a un atisbo de orgullo por parte del progenitor. No obstante, por mucho éxito que logre, un padre narcisista no mostrará generalmente ese orgullo, aunque a veces pueda sentirlo, y esto afectará gravemente a la relación entre ambos.

Igual que en el caso anterior, una de las peores posibilidades es que el hijo acabe imitando el patrón de conducta y personalidad del padre y se convierta a su vez en un narcisista, compensando la falta de amor recibido mediante un gran amor propio, que aun así necesitará de la aprobación externa continua.

Por tanto, ¿cómo podemos enfrentar esta situación cuando creemos que nuestra infancia fue afectada por una situación similar?
  • Acude a terapia: Este puede que sea un consejo obvio, pero puede ayudarnos a entender lo que nos pasa, cómo nos afecta, nuestro padre, y cómo, si es posible, podemos reencontrarnos con él aceptando que su peculiar forma de ser no nos debe afectar más, disfrutando de su presencia sin sentirnos empequeñecer.
  • Acepta a tu padre: Puede que sea arrogante y que su necesidad de atención constante pueda llegar a ser exasperante, pero la mejor opción es aceptarlo. No me refiero con esto a permitirle que nos dañe sin consecuencias, pero es mejor pensar en él como un padre al que podemos querer a pesar de sus defectos. Si le negamos el poder de dañarnos, ya solo queda aprovechar lo que pueda ofrecernos. Lo cual nos lleva al siguiente punto.
  • No dejes que te haga daño: Cuando interactuemos con él y tenga por ejemplo un arranque de ira, puedes simplemente marcharte, no sin antes dejar claro que lo haces porque esa situación no es constructiva ni te aporta nada. Deja que sea su problema, no el tuyo.
  • Corta los lazos: Por supuesto no es la solución preferible, pero en aquellos casos en que el padre sea especialmente peligroso o presente una actitud exageradamente tóxica sí puede ser la mejor opción. Cuando llegamos a adultos, nosotros decidimos y no hay motivo para permitirle que nos convierta en víctima de sus comportamientos abusivos.
  • Limitar su influencia: La larga sombra del padre narcisista nos puede influir más de lo que pensamos, pudiendo llegar el hijo a identificarse con el patrón de conducta social que presente el progenitor. Por otra parte puede que el hijo/a desarrolle un carácter ansioso, pues ha aprendido que no puede confiar en que los demás le presten atención cuando lo necesite. Por eso, hay que intentar a toda costa evitar esa influencia.
  • Ten expectativas realistas: No esperes que tu relación con la persona narcisista se base en el respeto mutuo y el afecto recíproco. Ellos son egoístas por naturaleza y no suelen postergar sus necesidades para atender las ajenas. Como adulto, debes aprender a entender la situación y como decíamos no dejar que te afecte, en la medida de lo posible. Para esto es indispensable mantener unas expectativas realistas, de modo que sepamos qué podemos esperar y qué no de esa persona.
  • Aprende como tratarlo: Cuando necesitas algo de una persona narcisista, convéncelo de que obtendrán algún beneficio con ello. No digo que le mientas, pero estará más a favor de tu causa si además de lo que tú puedas obtener él también sea participe de ese éxito.
  • No dejes que sus juicios nublen el tuyo: O lo que es lo mismo, no dejes que sus críticas te hagan pensar que eres menos importante de lo que eres realmente. En relación a esto, puede que no te interese confiarles cierta información o compartir con ellos tus éxitos a la espera de su reconocimiento. Si sabes que seguramente no recibirás el trato que mereces, busca apoyo en alguien en quién sí confíes.
  • El conformismo es una opción: Puede parecer un mal apaño pero en estos casos no debemos descartarlo, pues al interactuar con un padre narcisista del cual no queremos alejarnos permanentemente, puede ser más fácil y requerir menos esfuerzo aceptar sus deseos si creemos que la discusión no nos será útil en este caso concreto. Ojo, no digo que debamos acatar sus órdenes en general, pero sí que en algunas ocasiones podemos valorar la situación y si no nos afecta negativamente, simplemente seguirle la corriente.
  • El enfrentamiento también es una opción: En general los narcisistas se suelen salir con la suya porque los demás se lo permiten, aunque sea por su pasividad. Lógicamente, si estamos decididos a impedir esto deberemos mantener firme nuestra postura ante ellos y además expresarles que su actitud nos resulta inaceptable. Fácilmente esto provoque una reacción negativa por su parte, quizás su enfado, pero llegados a ese punto no hay que dejar que nos afecte y hemos de recordar que como adultos podemos comprender mejor la situación y a nuestro padre, siendo por tanto menos vulnerables a sus actos. Recordemos eso sí, que los narcisistas odian las críticas.
  • Compadécete de él: Sí, su arrogancia no facilita que simpaticemos con él, pero si lo piensas un momento, alguien que necesita cumplidos, atención y la aprobación de los demás de forma continua, en realidad bien merece que nos compadezcamos de él, pues también sufre por ello. Esta es una buena forma de mejorar la relación con un padre narcisista, pues hasta cierto punto nos puede valer la pena, aunque a él le cueste entender nuestra nueva actitud.
Dicho lo anterior, aunque es difícil con un padre narcisista sin verse afectado, seguro que también has encontrado a lo largo de tu vida con otras personas que también han influido, y en su caso para mejor. En concreto puede que en tu propia familia puedas encontrar individuos con los que te sientas más identificado o con los que simplemente tienes una mejor relación, como puede ser tu madre, hermano/a o abuelo/a. También podemos encontrar personas afines en las que confiar, en amistades o en otros contextos, como pueden ser profesores, entrenadores, terapeutas, etc. 

Por supuesto, es importante en estos casos tener claro nuestra propia valía. Nuestra grandeza no depende de nuestros éxitos, ya que existen muchas más cosas en la vida. Hay ahí fuera grandes hombres y mujeres de los que nunca oiremos hablar pues el mundo no reconoce sus talentos, pero no por eso son menos importantes.


Un último apunte

A todo lo anterior, me gustaría añadir un aspecto del padre narcisista que conozco bien debido a mi labor como perito psicólogo. En los casos de guarda y custodia de menores, normalmente nos encontramos con un padre y una madre que luchan por dicha custodia, y que se enfrentan en un procedimiento judicial pues por las razones que fuere no han conseguido llegar a un acuerdo sobre cómo repartirse el tiempo que pasan sus hijos menores en común con cada uno.

Dejando de lado casos en que alguno de los dos progenitores incumple gravemente su rol como tal, sea agrediendo o abusando del menor o simplemente siendo negligente con los cuidados que debería proporcionarle, nos encontraremos a dos personas que creen por igual que están capacitados para ser padres y habitualmente, que el otro progenitor no.

Incluso en los casos en que la motivación es la adecuada, podemos encontrarnos con que uno de estos padres no cuida adecuadamente al menor pero además no reconoce sus faltas. No me ha ocurrido pocas veces el encontrar un padre que está verdadera y genuínamente convencido de que ejerce su papel de forma estupenda e inmejorable, y que además la prueba está en que sus hijos le adoran, para luego comprobar a través de los hijos y mediante otro tipo de pruebas que esa persona descuida notablemente los cuidados que los menores necesitan.

En este tipo de casos que describo, no es raro que los menores en cuestión tengan cubiertas holgadamente sus necesidades físicas (alimento, vivienda, ropa e incluso caprichos) pero que luego no compartan tiempo de ocio con los niños, no escuchen ni se interesen por lo que les ocurre a estos, ni por como se sienten. El resultado es un padre que cree que lo está haciendo todo perfecto y merece (¿os suena?) elogios al respecto, mostrándose sorprendido cuando otros no interpretan la situación igual que él, y aún más cuando son los propios menores los que refieren no sentirse queridos por el progenitor.

El resultado en estos casos es que los niños sienten cada vez menos apego al romperse la unión familiar, pues les resulta imposible no comparar el trato recibido por ambos padres. Si hay un padre narcisista, llevará las de perder, y poco a poco la relación padre-hijo irá dañándose, algo que en muchas ocasiones el adulto recrimina al menor y achaca a que el otro progenitor le está adoctrinando en su contra. Como decía el texto de Banschick hacia el final, compadeceos del narcisista, pues su conducta y actitud le conducen con toda probabilidad a la soledad.

Fuente: https://www.psychologytoday.com/blog/the-intelligent-divorce/201303/the-narcissistic-father


PD: Hace tiempo que no actualizo el blog, y es que como dije anteriormente estaba preparando una nueva página web, una más profesional que reflejase la nueva cara que le quería dar a mi consulta. Creo que finalmente este nuevo proyecto digital ha quedado bastante bien y en él podréis igualmente encontrar una sección bloguera donde seguiré escribiendo acerca de diversos temas psicológicos.

Por ello eliminaré el apartado de tarifas y de recursos, los cuales serán reubicados en la nueva web, donde podréis encontrarlos a partir de ahora: